¿Qué lugar ocupa la alegría en el aprendizaje? En este nuevo artículo de AMI Voices, la formadora AMI Gretchen Hall propone una reflexión sobre la alegría como un elemento central —y muchas veces invisibilizado— en la práctica Montessori. Lejos de entenderla como un resultado, la autora invita a pensar la alegría como algo que emerge en el proceso: en el trabajo, en el descubrimiento y en la vida en comunidad.

👉 A continuación, compartimos la traducción completa del artículo. Texto extraído de AMI Voices:
https://montessori-ami.org/trainingvoices/joy. Traducción al español realizada por FAMM.

ALEGRÍA

La alegría es un tema sobre el que reflexiono a menudo, ya que creo que es un aspecto esencial de la pedagogía Montessori auténtica. Cuando la alegría está presente, no podés evitar notarla. La alegría adopta muchas formas; hay alegría en la actividad, alegría silenciosa, alegría espontánea y alegría contagiosa. La alegría se encuentra en el descubrimiento y la alegría se encuentra en la comunidad. Se manifiesta tanto en niños como en adultos. María Montessori escribió: “La alegría, el sentimiento del propio valor, ser apreciado y amado por otros, sentirse útil y capaz… son todos factores de enorme valor para el alma humana.” (Montessori, 2007)

Mis reflexiones sobre la alegría fueron despertadas por dos imágenes diferentes. Veamos la primera:

Aquí hay una imagen que captura la alegría espontánea. El salto de un bailarín a través de una extensión de cilindros sin botón, dispuestos creativamente después de horas de exploración concentrada. Un salto de alegría. ¿Podés verlo? La perspectiva que estoy compartiendo es una de abundancia. Es positiva y está llena de posibilidades. Pero esperá. Con un cambio de perspectiva, esta imagen cambia completamente. ¿Qué está haciendo este niño? A los niños no se les permite saltar sobre los materiales. ¿Por qué las cajas están abiertas? ¡Así no es como se le mostró al niño hacer este trabajo! Peor aún, ¿es este un trabajo desafiante? ¿No debería este niño estar haciendo matemática? Esta es una perspectiva de escasez. Es negativa y limitada en posibilidades. Una mentalidad de escasez es un obstáculo para la alegría.

Sin embargo, la perspectiva de escasez se desliza silenciosamente en nuestro inconsciente. Entra cuando estamos frustrados, abrumados y ansiosos. Cuando las cosas no salen como esperábamos. Cuando nuestras inscripciones bajan. Cuando nuestros niños no están normalizados. Cuando no se alcanzan los objetivos académicos. Cuando los padres son demandantes. Estas tensiones se acumulan gradualmente hasta que la abundancia se desvanece y la escasez toma el control. La ansiedad aumenta a medida que comenzamos a sentirnos impotentes. Empezamos a temer el lunes, no vemos la hora de que llegue el viernes. Perdemos la fe. No vemos la hora de que termine el año escolar y contamos los días que faltan.

¿Dónde está la alegría?
Perdemos la alegría cuando comenzamos a verla como un resultado en lugar de un proceso. Pero la alegría no existe en el producto, se encuentra en el proceso. Apreciar la alegría solo como un resultado nos priva de innumerables momentos a lo largo del camino. Disminuye la importancia del trabajo en nuestras vidas. No logra reconocer el valor de aprender a través de nuestros errores y desafíos.

Curiosamente, un antónimo de alegría es trabajo. Este es un comentario triste sobre la definición de trabajo en nuestra cultura, sin embargo, la Dra. Montessori nos dice algo diferente. El trabajo es esencial, el trabajo es transformador, el trabajo nos da valor, el trabajo normaliza y sí, el trabajo es alegre.

Veamos ahora la segunda imagen:

Aquí, la alegría está ilustrada en esta foto de la Dra. Montessori tomada hacia el final de su carrera. Es imposible no ver la alegría que irradia en su rostro. Inmediatamente me enamoré de esta foto, ya que era un marcado contraste con las muchas fotos formales y serias tomadas de ella a lo largo de su carrera… una carrera increíble de descubrimiento que tuvo mucho más que ver con el proceso que con el producto. Solo puedo conjeturar que la alegría que irradia de su rostro surge de una fuente de realización personal, de una vida bien vivida al servicio de los demás. Surge de un lugar de abundancia.

Porque en un mundo de abundancia, hay lugar para que todos crezcan. No tenemos que compararnos con los demás. Cuando abrazamos el proceso, nuestro trabajo se vuelve enfocado en la contribución. Nos volvemos empoderados, comprometidos e inspirados. Cuando estamos inspirados, a su vez inspiramos a otros. Al servir a los demás, comenzamos a experimentar una conexión con algo más grande y, al hacerlo, nos transformamos. Mahatma Gandhi dijo: “La mejor manera de encontrarte a ti mismo, es perderte en el servicio a los demás.”

El siguiente pasaje fue escrito por Steve Cochrane, el ex superintendente galardonado del sistema de escuelas públicas de Princeton y actual Director Ejecutivo del Institute for Humane Education.
“Imaginá si el aprendizaje fuera un viaje de descubrimiento en el que los estudiantes fueran invitados a explorar sus preguntas y preocupaciones más profundas sobre el mundo, se les dieran oportunidades para descubrir sus talentos y pasiones, y luego fueran ayudados a adquirir los nuevos conocimientos y habilidades que necesitan para alcanzar sus objetivos, mientras simultáneamente hacen del mundo un lugar mejor. Imaginá si la misión de cada escuela fuera preparar a todos los estudiantes para llevar vidas de alegría y propósito como ciudadanos informados, creativos y compasivos de una sociedad global. El aprendizaje florecería; y también podría hacerlo nuestro mundo.” (Cochrane, 2023)

Sus palabras se alinean perfectamente con la visión de la Dra. Montessori para la educación. Para honrar el legado de Montessori, necesitamos abrazar su actitud de abundancia. Sin embargo, para despertar la alegría en nuestros ambientes, primero debemos mirarnos a nosotros mismos. Debemos enfocarnos en lo positivo. ¿En qué sos bueno? ¿De dónde podés tomar inspiración? No te compares con los demás y acercate a aquellas cosas que instintivamente disfrutás hacer. Si te enfocás en eso, la alegría se convertirá en un subproducto de tu proceso. Y recordá, no te tomes demasiado en serio. Volvé a conectarte con la alegría que te llevó a este trabajo y dejá que te guíe. Quién sabe a dónde te llevará.

Gretchen Hall, Formadora AMI 3–6